Este jueves, día 31 de octubre, hemos celebrado juntos a Primaria la tradicional “Chaquetía”. Este año, con la colaboración de la AMPA, se ha propuesta una actividad novedosa en la que participará toda la etapa, salvo los alumnos de 5º EP que saldrán al Parque Municipal de Villafranca para compartir con los chicos del resto de centros educativos de la localidad el conocido como #Chaquetillón organizado desde el Ayuntamiento de la localidad.

En una y otra cita se trata fundamentalmente de que los alumnos puedan conocer las tradiciones y compartir diferentes tipos de alimentos típicos del otoño, apostando por una alimentación saludable. Frutos y frutas, castañeras y pruebas, una mañana especialmente divertida para los pequeños y para los mayores, gracias a la participación de familias voluntarias a instancias de la AMPA del Colegio. Comenzaron en la sala de conferencias con un entretenido cuento en torno a la tradición de una asadora de castañas en la antigua Perceiana, nombre que tuvo Villafranca de los Barros en otra época.

 

Aunque también se ha colado en la celebración un toque relacionado con Halloween y los pequeños de 2º de EP pudieron preparar y probar comidas relacionadas con esta festividad de tradición anglosajona.

 

También en Secundaria se han detenido en estas celebraciones y sus tradiciones durante la semana. Concretamente, en la asignatura de Lengua Castellana y Literatura, en 3º y 4º de ESO, los alumnos han participado en un concurso de redacciones en torno a las vivencias de antaño en estos días de Todos los Santos y los Difuntos. La carta ganadora fue la de Ángela Jiménez  Sánchez, de 3º D, que reproducimos en esta entrada.

«Durante la celebración de todos los santos, recuerdo que durante dos días de fiesta ,en las casas,  se hacían pestiños, las calles olían a miel y nosotros podíamos hacer lumbre, asar castañas y hacer caramelos de los que llamábamos pirulines, debido a las formas que les dábamos. Siempre alguien terminaba quemándose con la miel y teniendo alguna picadura de las abejas que acudían al olor.

Esos días eran un poco tristes, las campanas de la iglesia dejaban de sonar, a excepción de las misas o novenas que eran anunciadas al golpe de la matraca que llevaban los monaguillos con mucha chiquillería detrás.

Por la noche su “din-dan” avisaba de que teníamos que ir a la novena. Nos encantaba.

En las iglesias no había bancos, tan sólo unos reclinatorios que quizás alguno todavía tengáis en vuestras casas.

Las familias tenían hacheros para las velas, todos sabíamos cuáles eran las buenas y nos poníamos al lado con nuestros reclinatorios para encenderlas al empezar la misa y apagarlas cuando terminara el sermón. Muchos aprovechábamos que algunas se apagaban y hacíamos figuritas y flores con la cera.

El día de los difuntos íbamos todos al cementerio. ¡Flores por todas partes! y luces, lamparitas de aceite que atizábamos, aunque acabásemos manchados. Por la noche iban, y siguen yendo, las familias juntas al cementerio a rezar el rosario.

Hoy en día, ya no hay responsas en la iglesia, los niños no hacen caramelos, no hay ni “din-dán”, ni matracas, ni velas para hacer figuritas de cera. Para mí estos días no tienen la emotividad de antes, faltan muchas cosas que son irremplazables».

 

¡Feliz puente de Todos los Santos!

(Galería de fotos en Alexia)

Gabinete de Comunicación.